Investigación y desarrollo

La aprobación de políticas que apoyen las inversiones masivas en la investigación y desarrollo (R&D, en inglés) del agua y la energía puede conducir potencialmente a soluciones técnicas mejoradas a largo plazo. Sin embargo, las inversiones en investigaciones sobre el agua y la energía no son nada en comparación con los presupuestos para la investigación en salud, espacio y defensa. El gasto en investigación y desarrollo en el campo de la energía tuvo su pico en la década de los 70 en respuesta a dos crisis energéticas distintas y llegó a casi $8 mil millones de inversión anual. Durante la mayor parte de la primera década del siglo veintiuno, los fondos federales anuales para la investigación y desarrollo fueron de un total de $2 mil millones.

Bajo el presidente Barack Obama, la investigación y desarrollo de energía aumentó más del doble, excediendo la cantidad de $4 mil millones anualmente, como parte de la Ley Americana de Recuperación y Reinversión (ARRA, por sus siglas en inglés) y otras disposiciones de estímulos ejecutadas en respuesta al colapso económico de 2008. Esas inversiones les dieron prioridad a las fuentes de energía alternativas y nacionales e incluyeron fondos significativos para proyectos grandes como la utilización a gran escala de medidores inteligentes. A finales del 2015, algunas partes privadas interesadas, como Bill Gates, lanzaron una iniciativa de tecnología limpia de varios miles de millones de dólares para la que hicieron un llamado a una mayor inversión en investigación y desarrollo por parte del gobierno en energía limpia y agua. Es difícil predecir si los responsables por hacer las políticas responderán a ese llamado.

La cantidad de inversión federal de investigación y desarrollo en innovación del agua es mucho más pequeña que las inversiones en el programa espacial.

Las inversiones de investigación y desarrollo del agua son incluso una fracción mucho más pequeña del gasto total de investigación y desarrollo de los Estados Unidos. Son tan pequeñas que el gobierno de los Estados Unidos no les lleva seguimiento a los gastos con un rubro separado en el presupuesto anual, lo que hace más difícil proveer estimados sólidos para el gasto total. Además, no existe un Departamento de Agua para supervisar y coordinar la investigación. La investigación y desarrollo del agua no han sido una prioridad consistente, y la inversión ha sufrido ciclos erráticos de auge y quiebra.1S.R. Kirshenbaum y M.E. Webber, “Time For Another Giant Leap For Mankind”, Issues in Science and Technology 28 (2012).  Durante las décadas de los 60 y 70, el gobierno de EE.UU. gastó de manera acumulada más de $1 mil millones (sin ajuste de inflación) solo en investigación y desarrollo de desalinización. La Ley de Investigación de Recursos del Agua de 1964 (WRRA, por sus siglas en inglés) condujo a la creación de la Oficina de Investigación y Tecnología del Agua en el Departamento del Interior en 1974 para promover el manejo de los recursos del agua. La WRRA también ayudó a establecer los institutos de investigación del agua en las universidades y centros universitarios. Tres años más tarde, la Ley de Investigación y Conservación del Agua autorizó $40 millones para la construcción de modelos de plantas de desalinización. El siguiente año, la Ley de Investigación y Desarrollo del Agua extendió los fondos hasta 1980.

A solo ochos años de su lanzamiento, la administración de Reagan abolió la Oficina de Investigación y Tecnología del Agua, distribuyendo su autoridad sobre los programas del agua entre varias agencias. Debido a que un grupo de agencias y departamentos comparten la responsabilidad de los programas del agua, llevar seguimiento de los gastos de investigación y desarrollo del agua es difícil. Como consecuencia de tener una prioridad baja, el progreso en las innovaciones del agua parece haberse detenido o atrofiado, especialmente cuando lo comparamos con los avances que han ocurrido al mismo tiempo con la tecnología de la información, energía y cuidado de la salud.

“Solo imagínate lo que hubiésemos podido lograr en este momento si hubiésemos dedicado la misma atención a la búsqueda de agua en la Tierra que a la búsqueda de agua en la luna”. 

Sheril Kirshenbaum

Image Credits: NASA/public domain.

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