Mercados basados en valor

El sistema actual para determinar los precios del agua y la energía proviene del capitalismo basado en costos. Sin embargo, si cambiamos a un sistema de capitalismo basado en valor, la eficiencia de energía y del agua pudiera tornarse más rentable. En los mercados de servicios públicos actuales, que usan el capitalismo basado en costo, los precios de la energía y el agua son determinados por los costos de las compañías de servicios públicos para proveer esos recursos. Las compañías de servicios públicos amortizan el costo de los sistemas de electricidad y agua a gran escala, incluyen el costo del combustible y la energía, añaden una ganancia predeterminada de típicamente 10% y les cobran a los clientes una tarifa que los ayudará a recuperar esos costos. La mentalidad de "costo más un margen" ha servido de base a los monopolios de las compañías de servicios públicos por un siglo. En la práctica, este enfoque puede desalentar la conservación o la puesta en práctica de tecnologías nuevas, más pequeñas y distribuidas. Y, como las compañías de servicios públicos hacen más dinero vendiendo la energía y el agua, generan mayores ganancias cuando los clientes las desperdician.

Sistemas basados en costo versus sistemas basados en valor

En los sistemas basados en costo, la compañía de servicios públicos vende kilovatios-hora de electricidad y el cliente los convierte en el hogar en lúmenes de luz. La mayoría de los bombillos incandescentes rinden una eficiencia de 2%, emitiendo solo 2 de los 100 vatios consumidos como luz útil mientras el 98  restante se libera como calor residual. En un modelo basado en el valor de los lúmenes se anima a la compañía de servicios públicos a presionar o exigir al consumidor conservar usando bombillos eficientes.

En el capitalismo basado en valor, las compañías cobran según el valor del servicio que proveen en lugar del costo del capital que invierten. Hacerlo provee un incentivo para reducir las inversiones y el consumo destinado a aumentar los márgenes de ganancias. En la práctica, en lugar de vender agua para el lavaplatos, la compañía de servicios públicos podría vender un servicio para lavado de trastes basado en la cantidad de tandas lavadas. En lugar de vender electricidad para alumbrar, la compañía de servicios públicos podría vender servicios de alumbrado basados en el número de lúmenes. En lugar de vender electricidad para los calentadores de agua, la compañía de servicios públicos podría vender agua calentada con electricidad a un precio basado en el volumen de agua caliente usada. En este modelo, las compañías de servicios públicos querrán instalar los dispositivos más eficientes posibles para reducir la cantidad de energía que consumen, y así aumentar las ganancias. Al cambiar a un enfoque basado en valor, las compañías de servicios públicos buscan la eficiencia como una manera de hacer más dinero en un sistema que desanime el desperdicio.

Aunque los clientes pueden cambiar sus hábitos y tecnología por su cuenta, dos obstáculos reales lo son la inversión mayor de capital en electrodomésticos con eficiencia de energía y la falta general de conocimientos sobre opciones y comportamientos que usen mejor los recursos.1America’s Energy Future Panel on Energy Efficiency Technologies, Real Prospects for Energy Efficiency in the United States (Washington: The National Academies Press, 2010).  En contraste, las compañías de servicios públicos tienen tanto la experiencia para conocer las opciones disponibles como el capital necesario para instalar aparatos más costosos pero también más eficientes.

En términos prácticos, en el modelo basado en costos, los clientes usan dispositivos ineficientes y el dinero y experiencia de la compañía de servicios públicos permanecen intactos. Para el modelo basado en valor, las compañías de servicios públicos invierten sustancialmente en dispositivos eficientes para sus clientes o proveen incentivos financieros a los clientes para que los actualicen. Los clientes, las compañías de servicios públicos y el medio ambiente todos se benefician de los sistemas basados en valor.

La eficiencia de una fuente de luz depende de su eficacia, la cantidad de luz (lúmenes) creada según la cantidad de energía usada (vatios). El máximo teóricamente es 683 lúmenes por vatio.

Image Credits: Chones/Shutterstock.com.

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