Presiones del mercado

En el paradigma del mercado actual, los reguladores centrales generalmente establecen los precios de la electricidad. Los planes de precio fijo establecen el mismo precio para la electricidad una tarde de agosto y temprano una mañana de marzo, incluso si la demanda de electricidad difiere enormemente con respecto al suministro. Como los precios fijos, los consumidores no reciben una señal para conservar cuando los recursos están escasos. Las tecnologías inteligentes abren las puertas a un mercado con mejor información en el que los precios de la electricidad fluctúan rápidamente de acuerdo con la demanda y suministro. Al hacerlo, las compañías de servicios públicos se conectan directamente con los clientes para fomentar el uso responsable de los recursos.

Las nuevas lavadoras de alta eficiencia usan menos agua, pero cuesta más dinero comprarlas. Si los costos del agua son bajos, es difícil para los consumidores justificar comprar el electrodoméstico.

De igual manera, los precios del agua siguen siendo constantes a pesar de las fluctuaciones en la demanda. Muchos clientes agrícolas e industriales pagan precios por el agua que son muy bajos porque están altamente subsidiados por proyectos del gobierno como las represas. Debido a que el precio del agua es tan económico para estos usuarios, cuesta menos desperdiciar el agua que invertir millones de dólares en equipo avanzado que utiliza el agua de manera más eficiente. Al permitir que los precios del agua aumenten y bajen de acuerdo con el suministro y demanda, al igual que sucede con otros bienes de consumo como la gasolina y los alimentos, los operadores ganarían un incentivo para conservar en vez de malgastar sus recursos.

Los precios para el consumidor de la energía y el agua en los Estados Unidos son más baratos que los de casi todos los demás país económicamente desarrollados (MEDC, por sus siglas en inglés). Los precios bajos desalientan la conservación porque envían el mensaje de que los recursos abundan y no vale la pena ahorrar. Los consumidores europeos y japoneses consumen menos energía y agua per cápita parcialmente porque sus precios son más altos, y las facturas de servicios públicos costosas fomentan la conservación. Los modelos de precios fijos, ya sea para la electricidad o el agua, fomentan el consumo desenfrenado. Si las facturas de servicios públicos se quedan iguales sin importar cuánto consume un hogar, entonces hay poco incentivo para reducir el uso. Además, los descuentos volumétricos, en los que el precio por litro (galón) disminuye a medida que el consumo aumenta, no fomentan la conservación porque los clientes están en busca del mejor precio.

Irvine, California, utiliza un sistema de precios de bloque invertido para el agua en el que el primer incremento es barato, pero el precio continúa creciendo a medida que aumenta el consumo.

Aunque los precios más altos fomentan la conservación, también corren el riesgo de hacer que los recursos esenciales sean demasiado costosos para las personas que viven en la pobreza. Una manera de controlar estas necesidades en conflicto es usar los precios de bloque invertido, manteniendo los recursos a un precio económico y más accesible y permitiendo que los precios aumenten para fomentar la conservación. En este escenario, una cantidad modesta de agua y energía estaría disponible por un costo bien bajo para todo el mundo como derecho humano básico para las funciones esenciales como beber, cocinar, lavar y mantener la higiene. Sin embargo, más allá de estos niveles bajos de consumo necesario, los precios aumentarían para los usos de lujo, como regar el césped y lavar los autos.

En este sistema de precios de bloque invertido, el primer aumento de electricidad y agua, por ejemplo los primeros 500 kilovatios-hora (kWh) de consumo de electricidad en un mes y los primeros 7,500 litros de agua potable (2,000 galones), continúan siendo baratos. Las personas que utilizan los recursos para las funciones básicas como refrigeración, luz, calefacción, agua potable y lavandería pueden procurar la energía y el agua a un costo razonable. Más allá de allí, los niveles de precios se hacen gradualmente más costosos. En vez de que las tarifas disminuyan a medida que aumenta el consumo, las tarifas aumentan. Esa estructura ha sido puesta en práctica para el agua de Irvine, California, y El Paso, Texas, y para la electricidad en muchos lugares.

Image Credits: gmstockstudio/Shutterstock.com; vipman/Shutterstock.com; LunaseeStudios/Shutterstock.com.

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