El agua y la salud

A pesar de la importancia del agua limpia para la sanidad, las conexiones estrechas entre la salud pública y los suministros de agua no fueron reveladas científicamente sino hasta mediados de los 1800. Después de un brote de cólera en Londres en 1848, el Dr. John Snow determinó que los pozos públicos que extraían agua del río Támesis propagaban el cólera.1La historia del descubrimiento de la relación del cólera con el agua contaminada y la Gran Peste de Londres ha sido bien documentada en la literatura publicada. Recomiendo leer Bill Bryson, At Home: A Short History of Private Life (New York: Anchor, 2011) como una referencia accesible e interesante para el público general. Para ese momento, los desechos humanos se descargaban directamente en el río.

Monumento a John Snow y bar, ubicados en la Calle Broadwick, Londres

La ciudad de Londres había descargado aguas negras sin tratar en el río Támesis durante cientos de años, y las corrientes habían hecho un gran trabajo para la metrópolis de llevar esos desechos al mar. Sin embargo, la combinación del calor y la sequía durante el verano de 1858 dejó menos agua para disponer de los desechos. El agua estancada y el aire produjeron una peste que suscitó la suspensión temporal del Parlamento, cuyo edificio está ubicado en las riberas del río Támesis. Los sucesos de ese verano marcaron un momento de cambio en el desarrollo de los sistemas de agua modernos al inspirar la creación de un ambicioso proyecto de obras públicas que instaló 1,200 millones de alcantarillas en una ciudad concurrida de más de 3 millones de personas. El proyecto trató el problema de los desechos y creó diques en el río que hoy día son parte clave del paisaje urbano de Londres.

En el pasado, Londres resolvió sus problemas de agua simplemente descargando los desechos lejos de la ciudad. Las sociedades modernas industrializadas y de alta densidad poblacional invierten energía para disponer de sus desechos mediante plantas de tratamiento de agua residual modernas. También usan energía para tratar sus suministros de agua para beber. Invertir energía para limpiar el agua es uno de los grandes logros de la política pública de los últimos 150 años.2David Sedlak, Water 4.0: The Past, Present and Future of the World’s Most Vital Resource (New Haven: Yale University Press, 2014). La energía también nos permite calentar nuestra agua, que es crítica para esterilizar los equipos médicos, lavarnos las manos, eliminar muchas plagas que portan enfermedades y limpiar heridas.

A pesar de los múltiples beneficios, más de 1.1 mil millones de personas en el mundo carecen de acceso a fuentes de agua limpia para beber, cocinar y lavar.3Para información sobre el acceso al agua y el agua residual en el mundo, las Naciones Unidas son una fuente confiable. Para información sobre el estrés mundial sobre el agua, el trabajo de Vörösmarty es líder: C. J. Vörösmarty, et al., “Global threats to human water security and river biodiversity”, Nature 467 (2010), 555-561, accedido el 26 de agosto de 2016, doi: 10.1038/nature09440. Además, el Pacific Institute produce una serie de reportes bienales sobre recursos de agua dulce con resúmenes convenientes de datos sobre el agua y análisis profundos de temas sobre el agua incluyendo disponibilidad, acceso, políticas y tecnologías: Peter Gleick, et al., The World’s Water: Volumen 8 (Washington: Island Press, 2014), (y otros volúmenes en años anteriores). Los modelos proyectan que el número aumentará a 1.8 mil millones de personas para el 2025. En China solamente, 100 millones de personas carecen de fuentes de agua mejorada, y 2.6 mil millones de personas en el mundo siguen estando vulnerables a enfermedades que se propagan por el agua porque carecen de acceso a sanidad y a tratamiento de agua residual. Casi 4.8 mil millones de personas, es decir, 80% de la población mundial en el 2000, vivían en áreas con amenazas significativas a la seguridad del agua o a la biodiversidad. Debido a la relación crítica entre el agua y la vida, mejorar la calidad del agua es evidentemente una manera significativa de mejorar la salud pública en todo el mundo.

Una mujer se lava el pelo en el río Irrawaddy, Myanmar (Burma).

Image Credits: Justinc/CC BY-SA 2.0; LiteChoices/Shutterstock.com.

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